Carles Puigdemont, este martes en un plató de Bruselas, tras conocerse su pérdida de inmunidad.
REUTERS
La pérdida de la inmunidad como eurodiputados de Carles Puigdemont, Clara Pontsatí y Toni Comín, que les había permitido obstaculizar la acción de la Justicia española durante dos años, es un duro revés, por ahora más simbólico que efectivo, para el independentismo, al desmontar el relato de que España, ese “Estado fascista y opresor”, es una anomalía democrática que iba a quedar aislada y ridiculizada en Europa.
Esta línea de la propaganda separatista, fortalecida, ciertamente, por los reiter
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